Hoy volvemos a un post relacionado con la pintura, y más concretamente con el óleo, aunque se puede aplicar a casi cualquier tipo de técnica. Hoy en Arts & You te contamos por qué deberías empezar a pintar en blanco y negro.

La realidad, algo a imitar.

Por lo general, cuando aprendemos a pintar lo hacemos basándonos en lo que conocemos, en lo que podemos percibir con nuestros sentidos, por eso empezamos pintando objetos cotidianos, pues a parte de ser fáciles de representar, los conocemos de sobra.

Pese a que cuando empezamos a pintar queremos mejorar muy deprisa, y obtener resultados lo antes posible, la realidad es que el mundo de la pintura es algo a tomarse con calma. Existen muchas técnicas y cada una de ellas requiere de estudio y práctica, pero si tenemos la suerte de estar empezando, podemos sentar unas buenas bases, que seguro que nos ayudarán en el futuro.

Para empezar, primero el dibujo.

Antes de empezar con los pinceles, es necesario dominar la técnica del dibujo, que ya de por sí nos requerirá tiempo y esfuerzo. Desde Arts&You siempre recomendamos tener primero los conocimientos básicos sobre el dibujo y dominar mínimamente la técnica, antes de pasar a la pintura.

Después del dibujo, el blanco y negro.

El paso lógico, una vez dominamos la técnica del dibujo, quizás puede parecer que es comenzar con la pintura, la teoría del color, etc. Puede ser un paso por el que opte mucha gente, sin embargo, por nuestra experiencia, creemos que es mejor incluir un paso intermedio, que sería el estudio del volumen.

Cuando dominamos el dibujo, es muy útil detenernos en estudiar y observar los volúmenes y las iluminaciones de los objetos que nos rodean. Para ello, y para lograr plasmarlos, es muy útil empezar por pintarlos en blanco y negro.

¿Por qué blanco y negro?

La teoría del color es algo compleja, y sin duda es un aspecto al que debemos dedicarle el tiempo que merece. No es fácil lograr muchas de las mezclas para conseguir los colores adecuados, es más difícil de corregir en el caso de que cometamos algún error y, cuando tenemos que hacer las paletas cromáticas, puede resultar abrumador saber qué tonalidad corresponde a cada parte del dibujo.

Precisamente por este motivo, creemos que es muy útil centrarnos en plasmar las iluminaciones y el volumen de los objetos en escala de grises.

Para representar correctamente los volúmenes, deberemos entrenar nuestra vista, observando los objetos a nuestro alrededor para entender de dónde procede la luz, donde incide y cómo plasmar los degradados que ésta genera en los objetos.

Para dominar este aspecto de la pintura, podemos empezar con un pequeño bodegón, o si no disponemos de los objetos para hacerlo, podemos empezar con una fotografía. En cualquiera de los dos casos, tendremos que procurar que los objetos que vayamos a pintar tengan el suficiente contraste.

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