Cuando hablamos de un artista de renombre, lo más normal es que todos los participantes en la conversación sepan de quién se está hablando, e incluso algunos de ellos puedan ponerle cara a ese personaje. Pero, ¿Cómo lograron diferenciarse del resto de artistas? Este fenómeno sucede porque la persona en cuestión era especial, y no hablamos únicamente de su modo de entender el arte. 

Hoy en el blog de Arts&You, hablamos de qué es lo que hace que algunos artistas sean tan especiales, te damos algunos consejos para que puedas mejorar en tu carrera y distinguirte del resto, y te animamos a que te preguntes: ¿qué es lo que te diferencia del resto de artistas?

¿Qué es un artista?

Si buscamos la definición de artista, encontramos:

  1. m. y f. Persona que cultiva alguna de las bellas artes.
  2. m. y f. Persona dotada de la capacidad o habilidad necesarias para alguna de las bellas artes.
  3. m. y f. Persona que actúa profesionalmente en un espectáculo teatral, cinematográfico, circense, etc, interpretando ante el público.

Pese a que estas tres definiciones son totalmente correctas, y que encontraríamos aún más significados para esta palabra, en Arts&You tenemos una visión algo distinta acerca de este término.

Nosotros vemos a los artistas como personas que perciben el mundo con otros ojos, que piensan diferente y que, teniendo un talento innato o no, son capaces de hacer grandes cosas. También creemos que, aunque es bueno relacionar a esta clase de personas con el arte, los artistas pueden hacer mucho más.

Si estás leyendo este artículo, seguramente tengas alguna afinidad con el mundo del arte, o al menos en alguna de sus ramas. Probablemente te consideres a ti mismo/a un artista, o al menos te gustaría llegar a serlo. Pues bien, vamos a empezar a ver algunas de las cosas que deberías hacer para destacar por encima del grueso de personas que hay en la sociedad.

Rodéate de arte

No nos referimos a que adquieras obras de arte por doquier, sino a que intentes maximizar y optimizar tus estímulos diarios. A lo largo del día recibimos muchísima información y, en la gran mayoría de las ocasiones, muchos de estos datos no nos aportan absolutamente nada.

Un buen ejemplo son las Redes Sociales, en las que todos los días vemos contenido de otras personas que quizás ni conocemos. Suele ser contenido vacío, que al final del día no nos a aportado nada más que una pérdida de tiempo.

Otro ejemplo muy claro son las noticias. Obviamente que es necesario estar al día de lo que pasa en el mundo, pero a veces tendemos a leer mucho más de lo que nos concierne, pudiendo emplear ese tiempo en consumir contenido que realmente nos aporte valor.

En Arts&You te recomendamos que analices todas tus fuentes de información que consumes en un día, sean cuales sean, y te quedes únicamente con aquellas que te aporten algo positivo.

Cuando hagas esa limpieza, sea silenciando cuentas de gente que no te aporta nada, o canales de información que hablan un poco de todo, podrás sustituir todas esas fuentes de datos por algunas otras que sí te aporten valor o que tengan más relación con lo que quieres aprender o a lo que te quieres dedicar. 

Ten en cuenta que este es un proceso paulatino, por lo que no tienes que sustituir todo lo que has eliminado por cosas nuevas de inmediato. Puedes empezar por buscar algunas cuentas o canales que te interesen e, inevitablemente, con el tiempo irás conociendo más fuentes de información útil.

Con el tiempo te darás cuenta de la información que consumes es más sana, y que no te costará aprender algo nuevo porque lo estarás haciendo a diario.

No dejes de aprender

Sea en una escuela oficial, en una academia o bien de manera autodidacta, es muy importante no dejar nunca de aprender.

Sea donde sea que estés aprendiendo, el adquirir nuevos conocimientos no solo hará que mejores tus habilidades y tu confianza como artista, sino que también te dará ideas frescas que podrás poner en práctica.

Siempre que notes que algún tema empieza a saturarte, intenta aprender algo nuevo que no tenga mucho que ver con el tema en cuestión, de esta manera podrás oxigenar el cerebro y volver a tener ganas y curiosidad para aprender.

¿Memorizas o practicas?

Tal como te comentábamos en el punto anterior, es muy importante formarse contínuamente, y una de las mejores formas de hacerlo es practicar lo que se aprende. Si estás leyendo, por ejemplo, sobre la teoría del color, practica haciendo mezclas de colores complementarios. Si estás aprendiendo técnicas de dibujo, no te quedes únicamente con la teoría, al final de cada lección, pon en práctica lo que acabas de aprender.

Practicar en el instante hará que interiorices los conceptos y que, en consecuencia, entiendas lo que estabas leyendo. No hay nada como la propia experiencia para aprender algo nuevo.

Supérate cada vez que hagas algo

Este consejo, de la misma manera que todos los anteriores, es perfectamente extrapolable a cualquier aspecto de la vida, pero siguiendo con la temática, te recomendamos que nunca te quedes mucho tiempo en la zona de confort.

La zona de confort, hablando desde el punto de vista artístico, se da cuando dominamos una técnica y disfrutamos ejecutándola. Eso puede llevarnos a seguir pintando siempre lo mismo y practicar únicamente ese estilo por comodidad. Lo que acabará sucediendo es que en un momento dado dejaremos de aprender. 

Hemos podido ver a lo largo de la historia, cómo grandes pintores y artistas han ido cambiando y evolucionando su estilo. Esto se debe a que nunca han dejado de aprender.

Cuando vayas a pintar una obra, por mucho que sigas con la misma técnica pictórica que ya dominas, busca algo que puedas aplicar o mejorar antes de empezar. Cuando termines, a parte de la satisfacción que tendrás al haber concluido tu obra, verás que se le suma otra sensación de satisfacción, esta vez será por haber aprendido algo que aún no conocías.

Véndete a los demás

No se trata de pecar de falta de humildad ni de tirarse flores continuamente, sino de saber explicar a los demás lo que hacemos.

Cuando alguien nos explica algo con pasión, a parte de entenderlo perfectamente, nos aporta una sensación de seguridad y profesionalidad, incluso antes de ver su trabajo. Lo más probable es que, cegados por esta sensación que nos ha transmitido la persona, se lo acabemos contando a un tercero, convenciendo de lo bien que lo hace nuestro conocido.

En nuestro caso sucederá lo mismo. Cuando contamos lo que hacemos con toda nuestra pasión, la gente a la que se lo explicamos tenderá a correr la voz, por lo que no solo iremos labrándonos una buena reputación, sino que puede que acabemos ganando algún encargo.

Si quieres profundizar más acerca de cómo promocionarte a través de las Redes Sociales, puedes leer este artículo:

Por qué debes publicar tus obras en las redes sociales

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