Estamos a mitad de año, y parece que este 2021 no ha ido mucho mejor que el pasado año. La pandemia sigue, y con ella, la inseguridad laboral y tantos otros problemas. Lo que también sigue es la afluencia de nuevos artistas, y en consecuencia, la pregunta más común: ¿se puede vivir del arte en 2021? 

Hoy te contamos algunas de las opciones que tienes para vivir de tu pasión.

¿Qué es vivir del arte?

Puede resultar una pregunta obvia, pero hay muchos matices y niveles cuando hablamos de vivir del arte.

– ¿Qué es lo que quieres conseguir? 

– ¿Cuál es tu objetivo? 

– ¿Cuáles son los ingresos que deseas alcanzar?

– ¿Quieres convertir tu arte en un negocio?

– ¿Quieres que tu pasión se convierta en tu trabajo?, ¿o prefieres que siga siendo un hobby?

Son muchas las preguntas que deberemos formularnos, y las respuestas que demos determinarán nuestra visión de vivir del arte.

Cabe destacar que este mundo no es para cualquier tipo de persona, y que como cualquier empresario o emprendedor, la aventura de vivir del arte conllevará sacrificios y malos ratos, pero nada que no valga la pena si lo que queremos es vivir haciendo lo que más nos gusta.

También creemos que es importante que sepas que, vivir del arte no significa únicamente pintar cuadros y venderlo para ganar dinero. Ni mucho menos. Esta es una idea preconcebida que hemos tenido todos alguna vez, pero lamentablemente las cosas no funcionan así. Un poco más adelante te contamos un poco más sobre este tema.

Diversificación. Porqué no debes centrarte únicamente en un campo.

Está muy bien especializarse, de hecho, es algo que nos puede posicionar en el mercado, pues como más especializados estemos en un campo, más nombre y experiencia ganaremos en el sector. 

Cuando nos tomamos el arte como una forma de vida, pese a que podemos especializarnos en un campo concreto, deberemos tener la mente abierta para dedicarnos a otras cosas, es decir, diversificar.

Habrá épocas que, si lo que nos gusta es pintar, no pararemos de hacerlo, y nuestros cuadros se venderán, o estarán expuestos en exposiciones que nos permitirán ganar dinero y reputación, pero también habrá momentos en que esto no suceda. 

Son precisamente estos momentos en los que deberemos adaptarnos y dedicarnos a otra cosa. Muchos artistas se dedican al diseño gráfico y a la ilustración para poder generar ingresos mes a mes, mientras pintan su siguiente obra o contactan con galerías de arte para organizar exposiciones. Otros artistas se dedican a realizar encargos personalizados, que pese a que acostumbran a salirse del estilo propio, nos dan un sustento para seguir creando lo que más nos gusta.

Nunca dejes de aprender

En el libro, “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” el autor nos cuenta que uno de los hábitos que más influye a la gente exitosa es el de “afilar la sierra”. Este hábito trata de la auto-renovación. Y es imprescindible para seguir creciendo, en este caso como artista. 

El concepto de afilar la sierra, se refiere a que nos reciclemos, a que sigamos aprendiendo. Cuando queremos vivir del arte, es tan necesario crear, como aprender, porque sin aprendizaje, llegará un punto en el que nos estancaremos y dejaremos de crecer como artistas.

Si nos dedicamos al arte, es importante encontrar tiempo en nuestra jornada para dedicarlo a la educación. Durante este tiempo podemos aprender nuevas técnicas, informarnos de nuevos materiales o nuevas tendencias, leer o incluso aprender algo totalmente distinto a lo que estamos haciendo ahora mismo.

Es muy importante no dejar nunca de formarnos, pues aunque aprendamos algo totalmente dispar con lo que solemos hacer, puede darnos la inspiración o la motivación que necesitábamos para avanzar.

Asume que tu arte se convertirá en un negocio.

Si realmente quieres vivir de tu arte, necesitarás convertirlo en un negocio. Debes tener en cuenta, que un negocio tiene muchos apartados que deberás gestionar, como la parte contable, administrativa, la publicidad, etc.

Muchos artistas caen en el error de no preocuparse por estos elementos del negocio, y normalmente son los más importantes para garantizar que puedas seguir viviendo del arte. 

Si no te ves capaz de gestionarlos, siempre puedes externalizar estos apartados y contratar a un gestor que te lleve las cuentas.

 

Tómate el arte como un trabajo.

Otro de los errores más comunes que cometemos los artistas es no tomárnoslo como un trabajo. Si quieres que este sea tu modo de vida, necesitarás dedicarle el tiempo que se merece.

Hay muchas personas que, cuando no tienen exposiciones o encargos, dejan de pintar. Esto es un error, pues siempre tienes que seguir creando y creciendo como artista, y si lo haces, las exposiciones y los encargos llegarán. (Eso no significa que no tengas que buscarlos)

Establecer una jornada laboral también te ayudará mucho a separar tu nuevo trabajo de tu vida personal. Como en cualquier actividad, tenemos que dedicarle tiempo, pero en su justa medida. Deberemos establecer una hora de inicio y una hora de fin, así conseguiremos trabajar y seguir gozando de una buena salud mental.

Promociona tu trabajo.

Los días en los que los artistas conseguían un nombre únicamente con el boca a boca han llegado a su fin. Hoy hay más competencia que nunca, y tendremos que buscarnos la vida para que la gente nos conozca. 

 

Lo mejor que podemos hacer es publicar y promocionar cada obra que creemos. Para ello, nos resultará de gran ayuda contar con las Redes Sociales. Si quieres aprender algo más sobre cómo promocionar tus obras y gestionar tus redes sociales, puedes leer este artículo.

 

Publicar tus obras es fácil, y normalmente gratuito, sin embargo, promocionarlas nos costará algo de dinero. Promocionar nuestras obras nos servirá para llegar a un público que todavía no nos sigue, o no nos conoce. Para hacerlo, en Arts&You siempre recomendamos tener un presupuesto, aunque sea pequeño, para los gastos de publicidad.

 

Si tienes algo que puedas enseñar, no dudes en hacerlo.

El que enseña una vez, aprende dos veces. Es innegable que enseñando se aprende, y es innegable también que muchas veces tenemos mucho que aportar a otras personas y no lo hacemos por miedo.

 

Si crees que puedes enseñar algo, porque se te da muy bien una técnica o porque tienes un estilo muy marcado, no dudes en dar clase. Los mejores artistas de la historia han dado clase alguna vez. Enseñar, a parte de darte ingresos, te permitirá seguir aprendiendo.

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